Recoge preguntas reales
Revisa qué dudas llegan a diario: horarios, disponibilidad, plazos o cómo pedir un presupuesto. Agrúpalas por intención, no solo por palabras, y comprueba que no incluyan datos personales innecesarios.
Asigna un responsable a cada respuesta
Una respuesta útil puede dejar de ser correcta si cambia un precio o una condición. Define quién la revisa, con qué frecuencia y qué fuente debe usar el asistente.
Prepara la salida hacia una persona
Siempre habrá preguntas fuera de alcance. Explica qué debe hacer el sistema cuando no encuentra información suficiente: reconocerlo y facilitar un canal de contacto. No necesita improvisar para resultar útil.
Los ejemplos son orientativos y no implican que un proyecto sea subvencionable. La financiación depende de las bases y de la convocatoria aplicable.
Para seguir explorando
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